Red de Bibliotecas de Castilla-La Mancha

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28 de mayo de hace 100 años, en 1921... fue ejecutado un reo en Ciudad Real.

Aunque todos los estamentos de la ciudad se movilizaron para intentar conseguir el indulto para José Ortiz, condenado a morir por el intento de robo y el asesinato de una persona en Valdepeñas, las autoridades hicieron caso omiso y fue ejecutado en la Prisión Provincial de Ciudad Real (sita en el edificio que ahora ocupa Hacienda). En el día previo, y como siempre ocurría en estos casos, se abrió la Puerta del Perdón de San Pedro (justo enfrente de la puerta de la prisión) por donde los ciudadanos pasaban en procesión y dejaban una limosna para sufragar los gastos del entierro del reo.

En la noche del 17 al 18 de abril de 1918 hubo un intento de robo en una casa de la calle Pi y Margall (actual calle Escuelas) de Valdepeñas en el que resultó asesinada Doña Agustina Merlo Córdoba, viuda de Ruiz.

Dos días después es detenido y acusado del crimen José Ortiz García, hermano del casero de una de las fincas propiedad de la víctima y que hasta pocas fechas antes del incidente era un militar perteneciente a la Policía Indígena en la frontera con Marruecos, condecorado con dos medallas por méritos de guerra, una de ellas pensionada. José confiesa el crimen, aunque manifiesta que solo pretendía conseguir dinero con el que poder casarse y que la tragedia sobrevino porque la señora intentó golpearle.

El 11 de mayo de 1920 se juzgó en la Audiencia Provincial de Ciudad Real la causa por asesinato contra José Ortiz. Tras oír a acusación y defensa el jurado dictó un veredicto de culpabilidad condenándolo a la pena capital.

Poco después comenzó una campaña en favor del indulto de José basándose principalmente en otros casos más graves en los que los acusados habían recibido dicho indulto y en sus muchos y demostrados méritos como militar. La campaña fue impulsada por la asociación de la prensa de Ciudad Real y por el diario El Pueblo Manchego.

La campaña se intensificó una vez conocido el día de la ejecución (sábado, 28 de mayo a las seis de la mañana); así el miércoles 25 de mayo, a las siete de la tarde, se realizó una tumultuosa manifestación encabezada por el alcalde de la ciudad que recorrió las principales calles solicitando el indulto.

A pesar de todos estos esfuerzos, el indulto no llega y el viernes, 27 el reo entró en capilla, es decir, se le comunicó la sentencia y se le aisló en una zona de la Prisión Provincial donde es asistido por sacerdotes y hermanos de la Cofradía de la Paz y la Caridad. Al mismo tiempo, se abrió la Puerta del Perdón de la iglesia de San Pedro donde se sitúa la imagen del Cristo del Perdón por el que desfiló numeroso público y donde depositaban una limosna de la que una parte fue para sufragar los gastos del entierro y el resto, al no tener familia el reo, para el comedor de la Caridad. Se recaudaron más de doscientas pesetas

La Prisión Provincial de Ciudad Real se situaba en el mismo lugar en el que actualmente está Hacienda en la calle Ruiz Morote. Era la antigua cárcel de la Santa Inquisición y tuvo esa función hasta 1935. Su puerta estaba justo enfrente de la Puerta del Perdón de San Pedro que solamente se abría cuando en la prisión iba a ser ejecutada alguna persona. Curiosamente, la puerta de la prisión construida en 1734, al ser desmontada en 1936, fue trasladada al santuario de Nuestra Señora de Alarcos y fue colocada en la puerta de acceso al santuario. Al desaparecer esta, la puerta paso a formar parte de las dependencias de lo que fue escuela taller, hoy dependencias del parque arqueológico. La Prisión tenía unas condiciones inhumanas y antihigiénicas; la lobreguez de su ambiente y su fealdad, la convertían en un edificio molesto, húmedo e inseguro.

El verdugo fue Gregorio Mayoral, de la Audiencia de Burgos y, a pesar que, en este caso, era conocido por su maestría, precisión y firmeza en el patíbulo y su dedicación al perfeccionamiento del instrumental de las ejecuciones para evitar innecesarios sufrimientos a los ajusticiados, su figura y la de todos los verdugos era bastante impopular y causaba mucho rechazo; de hecho, tenían que llegar e irse de las ciudades escoltados por la Guardia Civil. Una prueba de ello es como lo definen en El Pueblo Manchego: "Es un hombrecillo que más bien parece un garabato humano".

A las seis de la mañana se ejecutó la sentencia en el patio de la Prisión aplicando el garrote vil y una hora después fue conducido el cadáver al cementerio de Ciudad Real donde fue enterrado. Al paso del entierro había numeroso público en total silencio y del que emanaba gran tristeza al no haber podido conseguir el ansiado indulto. Ciudad Real quedó en luto.

Fuentes:

El Pueblo Manchego (abril de 1918 a mayo de 1921)

7 Merindades: Un cadáver en Santa Clara

El Sayón: Curiosidades de la desaparecida puerta de la cárcel de la Santa Hermandad

Boletín de Información Municipal diciembre 1969

La pena de muerte en España, en nuestros fondos de la Biblioteca: https://bit.ly/33UkcL3 

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Modificado por última vez en Jueves, 27 Mayo 2021 15:31