Red de Bibliotecas de Castilla-La Mancha

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Tal día como hoy, un 21 de diciembre de 1857, nació en Ciudad Real (en la calle Libertad, 12) Francisco de Aguilera y Egea, que fue Capitán general del Ejército, ministro de la Guerra y senador vitalicio.

Alcanzó el generalato durante su participación en la Guerra de Cuba (1895-1898), siendo muy joven y por méritos de guerra. Este conflicto por la independencia de los cubanos contra el dominio español terminó con la rendición del ejército colonizador ante el avance militar estadounidense junto a los mambises, que eran los integrantes del ejército independentista cubano.

Años después ascendió a general de división en la Guerra de Marruecos, y más tarde a teniente general. En las campañas que se desarrollaron en el norte de África entre 1909 y 1914. Su brigada y posterior división solía encabezar las acciones ofensivas, y nunca sufrió una derrota.

Tomó parte en la Guerra de Melilla (1909), un conflicto que enfrentó a las tribus del Rif en los alrededores de esa ciudad y también participó en la Batalla de Tetuán, un enfrentamiento que tuvo lugar en 1859 y 1860 por la posesión de la plaza.

El general Aguilera abandona el ejército, y en 1917 comienza su trayectoria política al ser nombrado ministro de Guerra. Un año después fue nombrado senador vitalicio, y llegó a ser presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina. Así mismo fue promotor de numerosos cambios y reformas, como la instalación en Ciudad Real del regimiento de artillería, gozando además de gran popularidad y prestigio.

Llegó al ministerio con el encargo de acabar con el problema de las Juntas de Defensa, unas organizaciones corporativas militares legalizadas durante el reinado de Alfonso XIII donde los oficiales con destino en la península ejercían presión sobre el poder civil. Intervenían activamente en la vida política, y reclamaban el aumento de sus salarios argumentando la pérdida de poder adquisitivo por la I Guerra Mundial. Así mismo solicitaban ascensos por los méritos de guerra obtenidos por sus compañeros destinados en Marruecos. Estas Juntas de Defensa militares fueron abolidas diez meses antes del golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera.

Su declive político se inicia al mantener Aguilera un duro debate con el Senado a causa del expediente derivado del Desastre de Annual y su depuración de responsabilidades.

En el serio encontronazo con el Senado, Francisco Aguilera apoya al ejército y concretamente al general Berenguer, ya que se depuraba responsabilidades en el ámbito militar y se exculpaba a los políticos civiles.

Mantuvo una oposición de hierro frente a la dictadura de Primo de Rivera, siendo uno de sus principales líderes, y llegó a convertirse en símbolo de la oposición militar hacia el gobierno en la conocida como Sanjuanada de 1926.

También estuvo implicado en el levantamiento de los artilleros o Sublevación de artillería de 1929. El conflicto tuvo que ver con las mencionadas Juntas de Defensa, ya que la Artillería solo permitía el ascenso por escalafón o "escala cerrada", y rechazaba cualquier promoción por méritos. Primo de Rivera decidió terminar con este asunto unificando el régimen de ascensos en los diversos cuerpos del Ejército.

En 1931 Manuel Azaña, que en aquel momento era presidente del Gobierno Provisional de la recién creada II República española, nombró a Francisco Aguilera capitán general "por los eminentes servicios que ha prestado a causa de la libertad", y poco antes de suprimir dicho cargo de la nomenclatura militar española

Murió en Madrid el 19 de mayo 1931. Sus restos fueron trasladados a Ciudad Real, para ser enterrado en el cementerio capitalino donde aún reposan.

Fuente: https://bit.ly/3DVfUma 

En nuestros fondos: https://bit.ly/3IWbvDp 

Modificado por última vez en Martes, 21 Diciembre 2021 16:26