Red de Bibliotecas de Castilla-La Mancha

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DESDE CAÑIZAR CON AMOR (2ª PARTE) Destacado

 

Continuamos desde Cañizar nuestra entrevista con Coralie Pearson, que nos seguirá hablando de su trabajo como traductora freelance y de su faceta artístico-musical.

Como traductora, ¿cómo te organizas en tu trabajo y qué herramientas utilizas?

Como tantas actividades en el mundo de hoy, es imprescindible un buen equipo informático. El mundo de la traducción nada tiene que ver con el de antes. Ahora hay empresas enormes, con unos recursos informáticos y tecnológicos impresionantes. Cuando empecé en este trabajo, tan sólo tenía una simple máquina de escribir. Es importante tener dos monitores —o incluso más­— y una conexión a Internet fiable. Sostuve una lucha con Telefónica en su día para que me instalaran una línea de ADSL —porque claro, aquí es zona rural, nada de fibra óptica—, y al final la conseguí. Hay programas de traducción asistida por ordenador, con los que vas acumulando una gran base de datos que facilitan mucho la labor. Y en los últimos dos años una herramienta que se me ha vuelto imprescindible es el reconocimiento de voz, que me permite ir dictando las palabras en vez de tener que teclearlas. Eso ahorra mucho tiempo, con el consiguiente aumento de la productividad, y sin pérdida de calidad.

Como profesional autónoma, me gusta mucho la flexibilidad que tengo, aunque trabajo muy duro. No vivo en un mundo que va de lunes a viernes y luego le sigue el fin de semana. Trabajo cuando quiero y si necesito organizarme para hacer algo, también tengo esa libertad.

Además de documentos técnicos, ¿Has traducido alguna vez obras literarias?

No, salvo en una ocasión cuando traduje al inglés un capítulo de una novela de un autor español que tenía interés en buscar editor en Estados Unidos. Me gustó la experiencia, pero la vida no me ha llevado por ese sendero.

Considero que conviene ser también escritor para poder traducir literatura. Una mala traducción se puede cargar un buen libro. Perder algo del original es inevitable, creo. Por ejemplo, la polisemia en inglés no es la misma que la polisemia en español y es imposible comunicarla. Pero si el traductor es también escritor, le da un toque literario, y creo que eso es importante. Un buen ejemplo es la traducción al castellano de la canción del ciempiés de James y el melocotón gigante, de Roald Dahl[1]. Es magnífica, una obra de arte, de una invención y creatividad impresionantes, que no traduce literalmente las palabras de Dahl, porque eso sería imposible, pero sí su contenido. .

A parte de jugar con las palabras, ¿tienes alguna faceta artística?

Sí, participo en una modalidad musical que se llama «círculo de percusión comunitario», que consiste en reunir a gentes que generalmente no saben tocar nada, y comunicarse a través de la percusión, el ritmo y la voz. Con dos compañeros españoles he ido tres años en otoño a Escocia para asistir a una formación de esta modalidad con personas que vienen de distintos países. Es apasionante comprobar cómo personas de distintas culturas y lenguas se unen en un mismo afán de contribuir a la comunicación y el bienestar de los demás, no con las palabras, sino de corazón a corazón. Con el ritmo y la música trasciendes completamente: edad, procedencias, ideas, creencias, y te comunicas. Se crea una energía positiva entre las personas que es asombrosa. Y no es sólo saber utilizar estas herramientas ahí afuera, es toda una movida interna de cuestionar quiénes somos, qué hacemos, cómo nos relacionamos, qué es importante. Luego estas técnicas tienen aplicación en múltiples entornos, además del comunitario: en el ámbito empresarial, sanitario, educativo…., y para todas las edades.

Por otro lado, formo parte de la batucada «Bloco Ondina», que es otro modo muy alegre de compartir la música. Llevamos varios años tocando en el Maratón de Cuentos de Guadalajara, y en otros acontecimientos de la ciudad y provincia. Este año participamos en la fiesta aniversario de «La Casita de los Cuentos» de Azuqueca, y una fiesta en la que procuramos no faltar, cada año en junio, es la del Rincón Lento, la asociación socio-cultural que es una de las riquezas más destacadas de Guadalajara, en mi opinión.

Cada uno llevamos el ritmo dentro de nosotros, empezando con el latido del corazón de nuestra madre que nos acompaña desde antes de nacer. Eso salta a la vista en los peques que nos contemplan fascinados cuando tocamos en la calle, cómo se les mueve el cuerpo con el ritmo, y las ganas que tienen de coger la maza y tocar el tambor. Desgraciadamente, se nos va olvidando con la educación y el condicionamiento social que recibimos, y acabamos diciendo que no tenemos oído, que no sabemos tocar ni cantar. No es cierto.

¿Qué te parece el servicio de bibliobús y qué propuestas harías para mejorarlo?

Me parece un servicio maravilloso, aunque me duele el poco uso que se hace de él y no sé cómo conseguir que esa riqueza que nos traéis una vez al mes sea mejor aprovechada. Al menos creo que en Cañizar hemos aumentado el número de usuarios en los últimos meses. Para mí, ir al bibliobús es devoción, expresar agradecimiento, aprecio al servicio que se presta. No sé si ahora existen bibliobuses en el Reino Unido. Llevo muchos años fuera y las cosas han cambiado mucho, pero recuerdo que, en mi infancia, iba con mis padres a la biblioteca infantil cada quince días, para devolver los tres libros que me había llevado en préstamo y escoger otros tres para leer. Era un hábito. Se prestaba allí un servicio magnífico, como cuando trabajé en la biblioteca de Bath.

En momentos de ocio ¿qué prefieres leer?

Yo no concibo leer como ocio. Leo mucho, pero para mí el tiempo no se divide entre trabajo y ocio; es un todo. Me interesan las cosas metafísicas, que indaguen en lo que somos, darnos cuenta de que no somos quien creemos ser. Evidentemente hay una persona en carne y hueso que tiene un nombre, con sus experiencias en la vida, pero según la no dualidad, todos pertenecemos a un solo TODO, el universo entero. Estamos conectados, como las distintas facetas de un mismo diamante. Y de ahí enlazas con lo que es la Madre Tierra, lo que está pasando en el medio ambiente, los animales, la naturaleza. Éstas son las cosas que me gusta leer y me motivan. Darnos cuenta de que nuestro cerebro, en este nivel, no puede concebir lo que puede haber más allá de la mente pensante. El mundo material ya poco me interesa. Puedes tener de todo y sin embargo no encontrarte bien y si no te encuentras bien teniendo satisfechas todas las necesidades físicas, ¿qué es lo que está pasando? Tiene que haber algo que trasciende todo ello.

Lo básico, creo, es la evolución de la consciencia, que es algo impersonal, pero que está cambiando de una manera evidente, con movimientos como el «me too» y todas estas cosas que actualmente están generando mucho conflicto. Hoy, canciones y películas de hace 30 años serían impensables, porque la relación hombre-mujer ha cambiado socialmente. Hay otra forma de relacionarse entre sexos —entre orientaciones sexuales diferentes, entre personas, al fin y al cabo, y dejemos a un lado la orientación sexual— que es creativa y rica. Los roles sociales que nos marcaban en mi juventud se han ido. Se dice que tras estos tiempos de caos y conflicto, va a haber un gran salto evolutivo. Esperemos que así sea. 

   

Despedimos a Coralie asomada en la puerta de su casa. Nos llevamos el recuerdo de su sonrisa, simpatía y jovialidad, después de haber disfrutado un agradable momento con esta hábil maestra que juega con las palabras para componer sus textos y traducciones.

El amor a la lectura y a los libros conectará el bibliobús con los vecinos de Cañizar, ¡os esperamos a todos en la plaza del pueblo! Pondremos a vuestra disposición un ejemplar de Un Curso de Amor, traducido por nuestra anfitriona bibliobusera de hoy: Coralie Pearson.

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[1] ROALD DAHL. Varios ilustradores.
Poemas y canciones (recopilatorio).
Alfaguara Infantil y Juvenil. 2006.